El presidente panameño, José Raúl Mulino, visitó recientemente la mina de cobre Cobre Panamá, que se encuentra paralizada, y afirmó que explorará nuevas vías para la mina, que se cerró a finales de 2023 debido a protestas medioambientales y disturbios políticos. La medida ofrece un rayo de esperanza de que First Quantum Minerals Ltd. reinicie el proyecto de 10.000 millones de dólares. El cierre de la mina había sacudido los mercados mundiales del cobre y golpeado duramente a la economía de Panamá, que representa alrededor del 5% de su PIB. Mulino calificó el escenario de la mina de «impresionante», pero las perspectivas de reinicio siguen siendo inciertas debido a la resistencia legal, política y social.
El cierre de Cobre Panamá ha repercutido en la economía. En el interior de la mina, el equipo minero se está oxidando mientras permanece inactivo, y la empresa ha despedido a miles de trabajadores y ha advertido de nuevos recortes si continúa el cierre. Una cooperativa textil de una comunidad cercana se ha visto en apuros, ya que los pedidos se han desplomado de miles a una demanda esporádica, y algunos miembros han tenido que salir a ganarse la vida, y una escuela financiada por First Quantum se ha visto obligada a cerrar. Los cierres han supuesto la pérdida de 54.000 puestos de trabajo, según las estadísticas. Mulino reconoció que Panamá está bajo presión por la pérdida de empleos y riqueza que ha traído la mina, pero no desveló una solución concreta, limitándose a decir que se trata de un «tema complejo» que deberá tratarse de forma centrada una vez concluidas las reformas de la seguridad social.
El contrato de 40 años de First Quantum con el gobierno anterior, que incluía pagos anuales de 375 millones de dólares, se aprobó en octubre de 2023, lo que desencadenó protestas masivas y una sentencia del Tribunal Supremo que lo declaró inconstitucional, lo que llevó a su cierre. En la actualidad, aunque el sentimiento antiminero ha remitido, los sindicatos siguen oponiéndose firmemente, y su líder, Saúl Méndez, califica el reinicio de «inaceptable». Además, es necesario derogar la prohibición de la minería a cielo abierto, abordar los problemas medioambientales y llevar a cabo un largo proceso de consulta que garantice el interés nacional. El mercado mundial del cobre también se ha visto afectado, ya que el cierre de la mina reduce la oferta en un 1,5% y aprieta la demanda. Si el reinicio se lleva a cabo con éxito, harán falta seis meses para reanudar las operaciones, incluida la recontratación de trabajadores y el mantenimiento de los equipos.









