es.wedoany.com Noticia: Ingenieros de la Universidad Northwestern (Northwestern University) han descubierto que la sal y la materia orgánica presentes en el agua natural retrasan significativamente el proceso de descomposición del plástico, lo que explica por qué los productos plásticos pueden persistir durante décadas o incluso siglos en ríos, lagos y océanos. Los resultados de la investigación se han publicado en la revista Materials Degradation, de la serie Nature.
Anteriormente se sabía que la luz ultravioleta del sol promueve la descomposición del plástico mediante fotodegradación, pero la velocidad de degradación del plástico en cuerpos de agua naturales es excepcionalmente lenta. El equipo de investigación simuló múltiples entornos acuáticos reales en el laboratorio, colocando finas tiras de plástico de poliestireno en agua pura, una solución simulada de agua dulce y una solución simulada de agua de mar, y las expuso a luz solar de espectro completo durante aproximadamente tres meses. Los resultados mostraron que el plástico se degradó más en agua pura, menos en agua dulce y menos aún en agua de mar.
El estudio señala que la sal en el agua de mar (como cloruros, bromuros, bicarbonatos y sulfatos) inhibe las reacciones químicas inducidas por la luz solar. Cuando se añadieron materia orgánica natural procedente de plantas en descomposición y microorganismos, el proceso de degradación se vio aún más obstaculizado. Esto se debe a que los iones y la materia orgánica disueltos en el agua compiten con el plástico por las reacciones impulsadas por la luz solar, impidiendo que esta active eficazmente el proceso de degradación.
El equipo de investigación introdujo además bacterias ambientales conocidas por degradar plásticos en cada muestra de agua. Descubrieron que el plástico previamente expuesto a la luz solar en una solución de agua dulce mostraba una mayor descomposición microbiana que el expuesto en una solución de agua de mar. Esto indica que, dado que el agua de mar inhibe el daño inicial del sol al plástico, hay menos productos de descomposición disponibles para los microorganismos.
El estudio fue liderado por Ludmilla Aristilde, profesora de Ingeniería Civil y Ambiental en la Escuela de Ingeniería McCormick (McCormick School of Engineering) de la Universidad Northwestern, quien también es miembro del Centro de Biología Sintética (Center for Synthetic Biology), el Instituto Internacional de Nanotecnología (International Institute for Nanotechnology) y el Instituto Paula M. Trienens para la Sostenibilidad y la Energía (Paula M. Trienens Institute for Sustainability and Energy). La investigadora posdoctoral Nasrin Naderi Beni y la estudiante de doctorado Cara Flynn lideraron el trabajo de investigación. La investigación recibió financiación de la Fundación Nacional de Ciencias (National Science Foundation) de Estados Unidos. El equipo indicó que estos hallazgos ayudan a comprender el comportamiento del plástico en entornos reales y ofrecen nuevas ideas para diseñar nuevos materiales plásticos que se degraden más fácilmente en condiciones naturales.
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