Según un análisis de Reuters y fuentes de la industria basado en datos oficiales, las ventas de soja en Argentina durante los primeros 18 días de junio se duplicaron en comparación con el año anterior, alcanzando 4,71 millones de toneladas, ya que los agricultores se apresuraron a cerrar transacciones antes del aumento planeado de los aranceles a la exportación el 1 de julio.
A principios de este año, el gobierno libertario de Javier Milei redujo temporalmente los impuestos a la soja, una medida que expirará en julio. En ese momento, la tasa impositiva para la soja pasará del 26% al 33%, mientras que los aranceles para el aceite y la harina de soja aumentarán del 24,5% al 31%. Estos datos públicos, no publicados anteriormente, destacan que los productores de Argentina, uno de los principales exportadores mundiales de aceite y harina de soja, están intensificando las ventas para aprovechar las tasas impositivas más bajas. Expertos de la industria advierten que esto podría llevar a una paralización de las transacciones en julio.
Argentina, un importante productor de maíz y trigo, enfrenta dificultades económicas, y las exportaciones de soja son su principal fuente de divisas necesarias, además de cumplir con el plan de 20 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) para reconstruir las reservas de dólares.










