El operador ferroviario estatal español Renfe ha implementado restricciones operativas en parte de su red. El servicio más afectado es el de alta velocidad entre Barcelona y Madrid, que desde su inauguración en 2008 normalmente ofrecía más de 25 servicios diarios por sentido, transportando aproximadamente el 80% del tráfico de pasajeros. Actualmente, los trenes deben circular a velocidad reducida como medida preventiva, pasando de 300-350 km/h a 160-200 km/h en algunos tramos, lo que aumenta el tiempo de viaje en más de una hora, y algunos servicios nocturnos también se han cancelado debido al incremento del mantenimiento.

El cambio de los pasajeros al transporte aéreo ha generado un aumento de la demanda, al que las aerolíneas han respondido rápidamente. Iberia, en sus rutas desde su hub en Madrid a ciudades del sur como Sevilla, Málaga, Granada y Jerez de la Frontera, ha proporcionado más de 27.000 asientos adicionales mediante la mejora de aeronaves a modelos A321 y el aumento de frecuencias. Air Europa también ha añadido más de 8.600 asientos en la ruta Madrid-Málaga. En la ruta Barcelona-Madrid, Iberia ha implementado un límite de tarifa de ida en clase turista de 99 euros. Esta ruta, que anteriormente contaba con unos 14 vuelos diarios por sentido y era una de las principales pasarelas aéreas del mundo por volumen de pasajeros.
Estos ajustes se mantendrán al menos hasta el 19 de febrero de 2026, momento en el que se reevaluará la situación del tráfico. Paralelamente, la aerolínea de bajo coste Vueling ha reanudado los vuelos entre las dos principales ciudades españolas, mercado del que se retiró en marzo de 2025 alegando dificultades para competir con el tren de alta velocidad. Vueling también aplica el límite de tarifa de 99 euros, operando un máximo de 4 vuelos diarios por sentido entre semana y 1 vuelo diario por sentido los fines de semana, disposición que se mantendrá al menos hasta el 22 de febrero de 2026.









