Un nuevo estudio muestra que los contadores están optimizando sus flujos de trabajo mediante tecnologías de inteligencia artificial, acelerando significativamente el cierre de libros y mejorando la calidad del servicio. La investigación de la profesora asistente de la Escuela de Negocios de Stanford, Jung Ho Choi, y la doctora del MIT Chloe Xie, indica que la inteligencia artificial no reemplaza a los contadores, sino que, al automatizar tareas repetitivas como la clasificación de transacciones, permite que los contadores se enfoquen en trabajos de mayor valor, mejorando así la eficiencia general.

El estudio se basa en retroalimentación de 277 contadores y datos de tareas de 79 pequeñas y medianas empresas, y encuentra que los contadores que usan IA generativa pueden apoyar a más clientes por semana, reduciendo el tiempo de finalización de informes mensuales en 7,5 días en comparación con métodos tradicionales, y disminuyendo el tiempo de procesamiento de fondo en un 8,5%. La IA también ayuda a los contadores a desglosar gastos en categorías específicas como bonos y beneficios, aumentando la granularidad de los informes en un 12% y haciendo que la información financiera sea más fácil de analizar. “La IA asiste en la extracción de información, la conexión de transacciones bancarias y otras tareas preliminares, permitiendo que los contadores sirvan a los clientes de manera más eficiente”, explicó la profesora Choi.
Sin embargo, los beneficios de la IA están estrechamente relacionados con el nivel de experiencia de los contadores. Los contadores senior tienden a verla como una socia, interviniendo para supervisar cuando la confianza del sistema es baja; mientras que los empleados junior son más propensos a aceptar salidas inciertas, lo que limita las mejoras en el rendimiento. El estudio señala que en la colaboración humano-máquina pueden ocurrir errores generados por IA, que requieren revisión manual. La doctora Xie enfatizó: “La tecnología busca mejorar las capacidades de los expertos, no reemplazar a los humanos. Las partes de la contabilidad que involucran juicios complejos aún requieren el conocimiento experto humano”.
Aunque el 62% de los contadores se preocupa por errores de IA, el 43% por la seguridad de los datos y el 37% por la estabilidad laboral, casi la mitad de los encuestados confirma que mejora la confiabilidad y precisión en la finalización de tareas, y dos tercios consideran que la automatización de tareas diarias es la mayor ventaja. Actualmente, la IA se aplica principalmente en áreas básicas como la teneduría de libros, pero no ha penetrado masivamente en escenarios complejos como auditorías y impuestos, aunque podría expandirse en el futuro. “La IA puede ayudar a los auditores a integrar información, pero el juicio final aún debe ser humano”, añadió la profesora Choi.











