Recientemente, Shell anunció una decisión importante: suspender sus proyectos de energía solar y eólica terrestre en Brasil, argumentando un ajuste en su cartera de inversiones.
En un comunicado, Shell explicó detalladamente las razones detrás de esta decisión: "Hemos estado explorando formas de crear valor a partir de nuestra cartera de generación de energía, incluyendo la salida de actividades que no se alinean con nuestra estrategia o que no generan retornos suficientes". Esta medida se alinea con un ajuste estratégico más amplio de Shell, que busca reducir el gasto en negocios de bajas emisiones de carbono y energías renovables para optimizar la asignación de recursos.
Según documentos del boletín oficial del gobierno brasileño, Shell ha solicitado a la agencia reguladora de energía de Brasil la revocación de sus derechos para operar ciertas plantas solares en las regiones del centro-oeste y noreste del país. Estas plantas, principalmente proyectos de generación centralizada a gran escala, verán un impacto en el mercado local de energías renovables debido a la salida de Shell.
Sin embargo, Shell no abandona completamente el sector de las energías renovables en Brasil. A través de Prime Energy, la compañía continuará gestionando activos solares más pequeños en el ámbito de la generación distribuida, manteniendo su presencia en este sector. Esta decisión refleja la flexibilidad y el ajuste estratégico de Shell en el campo de las energías renovables.
En diciembre de 2024, Shell anunció un plan tras una revisión exhaustiva, que incluye reducir inversiones en energía eólica marina y reestructurar su división de electricidad. A lo largo de 2024, Shell ha estado desarrollando activamente su cartera de soluciones renovables y de bajas emisiones, enfocándose en almacenamiento de energía, generación flexible y comercio de electricidad. La compañía busca optimizar los retornos de sus activos globales mediante un modelo de negocio de capital ligero, financiamiento con deuda y asociaciones estratégicas.









