es.wedoany.com Noticia: Laureano Parrilla, presidente de la sección de Biogás de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), ha señalado que la apertura a consulta pública del proyecto de real decreto para impulsar el biometano es una señal positiva para el sector, aunque actualmente solo define un marco básico y aún no resuelve cuestiones clave como la certificación de excelencia. Parrilla destacó que el decreto hace referencia al reglamento de la Unión Europea del 26 de enero de 2026 sobre el fomento de la producción de biogás, que exige a los Estados miembros un esfuerzo continuo para maximizar el uso de las infraestructuras existentes y eliminar posibles obstáculos regulatorios.
El proyecto establece cuotas mínimas crecientes anuales de gas renovable en el mercado gasista español: 0,5% en 2028, 1,1% en 2029, 1,8% en 2030, 2,5% en 2031, 3,3% en 2032, 4,1% en 2033, 5% en 2034 y 6% en 2035. Parrilla señaló que este objetivo es ambicioso, pero para alcanzar el primer 6% de la cuota se necesitan medidas de incentivo. Según los cálculos del cronograma, tomando como base una capacidad instalada de 50 GW, en 2028 sería necesario construir 30 plantas, y para alcanzar el 6% en 2035 se requerirían 350 plantas. Actualmente, España solo cuenta con entre 20 y 25 plantas de biometano, lo que demuestra un claro compromiso político y nacional para impulsar el sector.
Parrilla considera que el proyecto no satisface plenamente las demandas del sector. El sector no solo exige cuotas y diversos apoyos, sino también la valorización de los digestatos y la claridad en la certificación social de excelencia. Le preocupa que este decreto pueda convertirse en un nuevo obstáculo que aumente los trámites burocráticos para la legalización de proyectos, o que entre en conflicto con otras normativas. Parrilla señaló especialmente que el proyecto establece que, para las nuevas instalaciones que aún no estén en funcionamiento, la certificación será aleatoria. Actualmente, el sector del biometano en España enfrenta graves barreras regulatorias, incluyendo los estrictos requisitos de la administración pública, dificultades de acceso y conexión, y un proceso de aprobación de proyectos que requiere de 3 a 5 años. Advirtió que, si estos obstáculos persisten, las inversiones podrían trasladarse a otros países, ya que existe un riesgo real de fuga de inversiones cuando los fondos de inversión ven que la aprobación de un proyecto tarda hasta cinco años.
En cuanto a las dificultades para avanzar en los proyectos, Parrilla señaló que la tecnología del biometano en sí misma es exigente, e implica la selección de ubicaciones, una distancia adecuada de los núcleos urbanos, la gestión logística, los puntos de acceso a la red de inyección de gas, así como la gestión de residuos y la salida de los digestatos. El proceso de aprobación de proyectos es largo, tedioso y con estándares cambiantes, además de enfrentar oposición social. Algunas objeciones carecen de fundamento, como la afirmación de que el biometano es cancerígeno, lo cual ha sido demostrado como falso por los científicos. Considera que los proyectos con una ubicación y diseño técnico razonables, y a una distancia de 1,5 kilómetros de los núcleos urbanos, son perfectamente viables, pero requieren que los gobiernos locales estén dispuestos a escuchar las explicaciones.
Parrilla destacó que las plantas de biometano pueden aportar múltiples beneficios a la economía local: mejorar la eficiencia en el tratamiento de residuos, producir enmiendas orgánicas que mejoren la rentabilidad de los agricultores, lograr la independencia energética de los municipios, atraer desarrollo industrial y crear entre 6 y 14 puestos de trabajo directos. Hizo un llamamiento a España para que tome como referencia las buenas prácticas de países como Francia, Italia y Alemania, y otorgue los mismos incentivos a los proyectos de biometano. Parrilla concluyó afirmando que, sin biometano, España no podrá lograr la descarbonización y la transición energética, porque la red eléctrica ya está haciendo todo lo posible por electrificar, y la parte que no se puede electrificar debe resolverse mediante el biometano, y además, las redes y los consumidores existentes ya están preparados para utilizar este gas.
El contenido de esta entrevista fue publicado en la edición impresa número 252 de la revista Energías Renovables.










