El gobierno marroquí ha firmado recientemente un acuerdo de cooperación con el consorcio internacional ORNX para desarrollar un gran proyecto de amoníaco verde en la región de El Aaiún, en el Sáhara Occidental, con una inversión total de 4.500 millones de dólares. Este proyecto se considera un paso clave para que Marruecos impulse la transición energética y establezca una economía del hidrógeno.
El proyecto planea construir una plataforma integral de energías renovables. Esta plataforma incluirá instalaciones de generación eólica y solar con una capacidad instalada superior a 2 gigavatios, un sistema de almacenamiento de energía en baterías, aproximadamente 900 megavatios de electrolizadores para producir hidrógeno verde, y una planta desalinizadora para garantizar el suministro de agua para la producción. En su fase operativa inicial, se prevé que las instalaciones produzcan alrededor de 100.000 toneladas de hidrógeno verde al año, que luego se convertirán en aproximadamente 560.000 toneladas de amoníaco verde mediante un proceso de síntesis. Los productos están destinados tanto al mercado nacional marroquí como al internacional.
El consorcio ORNX está formado por la estadounidense Ortus, la española Acciona y la alemana Nordex. Los socios han señalado que el objetivo central del proyecto es establecer una base industrial sólida y a largo plazo para el comercio internacional del amoníaco como portador eficaz de hidrógeno. Este proyecto de hidrógeno verde es una parte importante del marco estratégico nacional de hidrógeno de Marruecos, denominado "Plan Marruecos". Este marco pretende incentivar la inversión y el desarrollo en el ámbito del hidrógeno verde ofreciendo hasta 30.000 hectáreas de recursos terrestres para cada gran proyecto.
Marruecos ha establecido objetivos claros para la transición hacia energías limpias, lo que proporciona apoyo político a proyectos como el de ORNX. Según su planificación estratégica nacional, Marruecos pretende construir alrededor de 6 gigavatios de capacidad de energía renovable dedicada para apoyar la producción de hidrógeno verde de cara a 2030, con el objetivo de satisfacer la demanda de energía baja en carbono de los mercados nacional e internacional. Para alcanzar estos objetivos, el gobierno marroquí ya ha aprobado proyectos de inversión en hidrógeno y sus derivados por un valor total de aproximadamente 325.000 millones de dólares, y se ha comprometido a aumentar la proporción de energías renovables en su mix eléctrico nacional al 52% para 2030.









