Un equipo internacional de astrónomos ha descubierto nuevas evidencias, utilizando observaciones del IXPE (Imaging X-ray Polarimetry Explorer) de la NASA y otros telescopios, que explican cómo interactúan los restos pulsantes de estrellas explosivas con el material que las rodea en el espacio profundo. El estudio se centró en un misterioso sistema binario llamado PSR J1023+0038 (abreviado J1023). Este sistema consiste en una estrella de neutrones que gira rápidamente y una estrella compañera de baja masa. La estrella de neutrones consume a su compañera, formando un disco de acreción a su alrededor, y además es un púlsar que emite dos haces de luz como un faro desde sus polos magnéticos mientras gira.

El sistema de púlsar J1023 es de gran interés por sus claras transiciones entre estados activos y de reposo, y se le conoce como un "púlsar milisegundo transitorio". "Los púlsares milisegundo transitorios son laboratorios cósmicos para estudiar la evolución de las estrellas de neutrones en sistemas binarios", dijo Maria Cristina Baglio, investigadora del INAF (Instituto Nacional de Astrofísica) en Merate, Italia, y autora principal del artículo relacionado en The Astrophysical Journal Letters. Los científicos se han preguntado durante mucho tiempo sobre el origen de los rayos X en este sistema, lo cual es crucial para teorías sobre la aceleración de partículas y la física de la acreción.
Los resultados muestran que los rayos X provienen del viento del púlsar, una mezcla de gas, ondas de choque, etc., que choca contra el disco de acreción. Para determinarlo, los astrónomos utilizaron IXPE para observar la polarización de los rayos X y la compararon con la polarización óptica del Very Large Telescope en Chile. Lanzado en diciembre de 2021, J1023 fue el primer sistema de este tipo explorado por IXPE. Además, instrumentos como el NICER (Neutron star Interior Composition Explorer) de la NASA proporcionaron datos valiosos. Finalmente, los científicos descubrieron que el ángulo de polarización era el mismo en diferentes longitudes de onda. Francesco Coti Zelati, del Instituto de Ciencias del Espacio (ICE-CSIC) en Barcelona, España, afirmó que esto demuestra que la luz observada está respaldada por un único mecanismo físico. El estudio desafía la visión tradicional, sugiriendo que los rayos X provienen del viento del púlsar y no del disco de acreción. Los astrónomos continuarán estudiando los púlsares milisegundo transitorios para refinar los modelos teóricos y comprender completamente la física de estos sistemas cósmicos.











