Un estudio dirigido por la Universidad Macquarie y publicado en la revista Royal Society Open Science indica que el clorotalonil, un producto químico agrícola ampliamente utilizado para rociar frutas y verduras para prevenir enfermedades fúngicas, incluso en bajas concentraciones, afecta gravemente la reproducción y supervivencia de insectos beneficiosos, representando una amenaza para la polinización y los ecosistemas en general.

El clorotalonil es uno de los fungicidas agrícolas más utilizados en el mundo. Aunque está prohibido en la Unión Europea, en Australia se sigue aplicando ampliamente en cultivos para controlar enfermedades fúngicas como el moho y la mancha foliar. La investigación de la Universidad Macquarie descubrió que incluso en las concentraciones mínimas comúnmente encontradas en los alimentos, el clorotalonil tiene un impacto enorme en los insectos.
El estudio utilizó la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) como modelo de laboratorio. Este insecto, que se encuentra en la base de la cadena alimentaria, es alimento para muchas otras especies y desempeña un papel importante en el ciclo de nutrientes agrícolas, representando a innumerables insectos no objetivo en entornos agrícolas. Los científicos expusieron larvas de mosca de la fruta a dosis de clorotalonil equivalentes a las concentraciones típicas encontradas en frutas y verduras. Los resultados mostraron que, incluso en la dosis más baja probada, la producción de huevos de las moscas adultas disminuyó un 37% en comparación con individuos no expuestos. La autora principal, la profesora asociada Fleur Ponton de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Macquarie, señaló que esta drástica disminución fue sorprendente. Se esperaba que el impacto aumentara gradualmente con la dosis, pero en realidad se descubrió que incluso pequeñas cantidades producen un fuerte efecto negativo.
Este hallazgo respalda aún más el fenómeno del "apocalipsis de los insectos": en las últimas décadas, la población de insectos en algunas regiones ha disminuido en más del 75%, convirtiéndose en un problema global. El clorotalonil ha sido detectado en suelos y cuerpos de agua cerca de áreas agrícolas, y sus niveles residuales en frutas y verduras varían desde trazas hasta 460 mg por kilo. La profesora asociada Ponton afirmó que el clorotalonil es particularmente común en huertos y viñedos, donde a menudo se usa de manera preventiva incluso en ausencia de enfermedad. Se pensaba que solo afectaba a las enfermedades fúngicas, pero podría tener consecuencias devastadoras e inesperadas para otras especies.
El estudio descubrió que la exposición al clorotalonil durante el desarrollo larval provoca graves daños reproductivos en las moscas adultas. Las hembras mostraron una reducción significativa de peso, un menor número de tubos ováricos y una fuerte disminución en la producción de huevos; los machos presentaron niveles reducidos de hierro, lo que indica una alteración en los procesos metabólicos necesarios para la producción de esperma. Los científicos también descartaron la explicación de la aversión gustativa, ya que las larvas consumieron normalmente el alimento contaminado a menos que la concentración de clorotalonil fuera muy alta, lo que significa que estos efectos son causados por la ingestión del químico.
En paisajes agrícolas donde huertos y viñedos enteros son tratados con fungicidas, los insectos no pueden escapar de las fuentes de alimento contaminadas químicamente. La profesora asociada Ponton enfatizó que insectos beneficiosos como abejas y moscas son cruciales para la polinización, y existe una fuerte motivación comercial para comprender el impacto del clorotalonil en el campo y abordar su uso.
Esta investigación destaca una brecha crítica en el conocimiento sobre la regulación de pesticidas. El clorotalonil es uno de los fungicidas más utilizados a nivel mundial, pero existen menos de 25 artículos científicos que estudien sus efectos en los insectos. Los investigadores hacen un llamado a adoptar prácticas agrícolas más sostenibles, como reducir la frecuencia de aplicación para permitir que las poblaciones de insectos se recuperen entre tratamientos. La profesora asociada Ponton señaló que se necesitan ensayos de campo para explorar diversas opciones y desarrollar pautas basadas en evidencia que consideren las repercusiones de los fungicidas en los insectos beneficiosos. Futuras investigaciones también examinarán si el daño reproductivo se transmite a las generaciones posteriores y estudiarán los efectos combinados de múltiples productos químicos agrícolas.












