El 6 de marzo, la Comisión Europea, junto con Rumanía, Moldavia y Ucrania, se comprometió a fortalecer y ampliar el Corredor de Solidaridad, extendiendo formalmente la cooperación a las conexiones terrestres y ferroviarias. Esta conexión terrestre y ferroviaria tiene como objetivo proporcionar una solución de respaldo para la vulnerable ruta del puerto del Danubio, mejorando la resiliencia de las rutas comerciales alternativas. Desde mayo de 2022, el Corredor de Solidaridad ha facilitado aproximadamente 260 mil millones de euros en comercio, involucrando la exportación de 209 millones de toneladas de mercancías ucranianas y la importación de 95 millones de toneladas de mercancías.

Esta conexión terrestre y ferroviaria refuerza el Plan de Acción para el Danubio 2.0, ampliando el mecanismo de cooperación para incluir el transporte ferroviario y por carretera, con el fin de abordar la vulnerabilidad de las rutas que conectan Ucrania con los puertos del Danubio. El enfoque se centra en mejorar la capacidad de cruce fronterizo por carretera mediante mejoras procedimentales y la modernización de la infraestructura, al tiempo que se desarrollan rutas ferroviarias alternativas económicamente viables, especialmente a través de Moldavia. La política se centra en optimizar la capacidad y resiliencia existentes del transporte transfronterizo por razones geopolíticas, involucrando mejoras procedimentales y planificación de contingencia, en lugar de grandes inversiones de capital.
El avance de esta conexión terrestre y ferroviaria enfrenta desafíos en las condiciones del mercado regional. Los pronósticos del mercado de transporte ferroviario de carga en Rumanía indican que el aumento de las tarifas y la disminución del volumen de carga, junto con los altos costos del diésel, podrían afectar la viabilidad económica de estas rutas alternativas. Esta cooperación es una respuesta directa a la focalización de infraestructuras críticas, con el objetivo de establecer un puente terrestre multimodal integral.









