es.wedoany.com Noticia: Chile y Argentina decidieron acelerar el desarrollo de grandes yacimientos de cobre, oro y plata ubicados en las alturas de la Cordillera de los Andes, en la frontera entre ambos países, luego de que los gobiernos de José Antonio Kast y Javier Milei acordaran reactivar en julio el comité de gestión del Tratado de Integración y Complementación Minera, firmado en 1997. Las zonas clave incluyen las regiones chilenas de Atacama y Coquimbo, y la provincia argentina de San Juan.
Este tratado, suscrito durante los gobiernos de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Carlos Menem, busca facilitar las operaciones mineras transfronterizas mediante reglas especiales en materia de inversión, transporte, infraestructura y exploración. En un contexto de creciente demanda de cobre impulsada por la transición energética, la región vuelve a ser un foco prioritario de inversión para las grandes empresas mineras.
El punto central del nuevo acuerdo es el Distrito Vicuña, considerado uno de los mayores yacimientos no desarrollados de cobre, oro y plata del mundo. El proyecto es impulsado por Vicuña Corp, una empresa conformada por BHP y Lundin Mining, que planea integrar varios depósitos entre la provincia argentina de San Juan y la Región de Atacama en Chile, construyendo infraestructura de alta montaña, caminos de conexión y una nueva plataforma de exploración transfronteriza. El proyecto ha generado controversia en Argentina: mientras la provincia de San Juan promueve activamente la inversión minera, las autoridades y organizaciones de la provincia de La Rioja expresan su preocupación por el posible impacto en las cuencas hídricas compartidas y el ecosistema andino.
La reactivación del tratado coincide con el impulso del gobierno de Javier Milei para modificar la Ley de Glaciares argentina, con el fin de promover proyectos extractivos en zonas de alta montaña, una medida criticada por organizaciones ambientalistas y comunidades locales, que advierten sobre el riesgo para las reservas estratégicas de agua. El caso de Pascua Lama, operado por Barrick Gold entre Atacama y San Juan, sigue siendo una advertencia: el proyecto fue paralizado y cerrado en Chile por daños a glaciares y contaminación del agua, y sus efectos persisten, manteniendo a las comunidades locales en alerta ante nuevas actividades de exploración.
En el contexto de la crisis climática, la disminución de las precipitaciones, el retroceso de los glaciares y el aumento de las temperaturas incrementan la presión sobre los recursos hídricos del norte de Chile y el oeste de Argentina. Flavia Liberona, directora ejecutiva de la Fundación Terram, señaló que los glaciares desempeñan un papel clave en el suministro de agua para vastas zonas de Chile, y que cualquier expansión minera en la alta montaña debe considerar la presión hídrica derivada del cambio climático. Ante el aumento de la demanda mundial de cobre y minerales críticos, cómo conciliar el desarrollo minero fronterizo con la protección de los glaciares y los recursos hídricos andinos se convierte en la cuestión central que ambas partes deben responder.
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