es.wedoany.com Noticia: El viceministro de Agua y Saneamiento de Sudáfrica (Department of Water and Sanitation, DWS), David Mahlobo, señaló que en el ámbito de la infraestructura en África no faltan planes ni visiones, pero el verdadero desafío radica en convertir la ambición en una ejecución real. Indicó que en todo el continente africano se han elaborado numerosos planes maestros y marcos políticos destinados a transformar la economía mediante un crecimiento impulsado por la infraestructura; sin embargo, el progreso real debe reflejarse en si los grifos tienen agua, si la electricidad es estable, si los sistemas de aguas residuales funcionan correctamente, si los ferrocarriles son eficientes y si las empresas pueden ser competitivas. Mahlobo considera que el problema central del desarrollo en el África contemporánea es si se puede trascender las declaraciones y las resoluciones de las conferencias para pasar a una ejecución práctica que cambie la vida cotidiana de las personas.
A pesar del enorme potencial económico de África, su población en rápida urbanización y la estructura demográfica más joven del mundo, un déficit significativo de infraestructura sigue limitando el crecimiento en la mayor parte de la región. Mahlobo enfatizó que la infraestructura es el pilar de la economía; carreteras, ferrocarriles, puertos, sistemas energéticos, redes digitales, sistemas hídricos y de saneamiento no son solo proyectos de construcción, sino la base productiva de la que dependen el crecimiento económico, la industrialización, el comercio, la inversión y el desarrollo social. Señaló que la implementación de infraestructura requiere una sólida capacidad institucional, una gobernanza sólida, experiencia técnica, preparación de proyectos, sostenibilidad financiera y mantenimiento a largo plazo, y no solo ambición.
Mahlobo utilizó la propia experiencia de Sudáfrica como ejemplo para ilustrar los peligros del deterioro de la infraestructura y la posibilidad de recuperación mediante intervenciones decisivas. Mencionó que los cortes de electricidad que han durado varios años en Sudáfrica han generado costos económicos y sociales devastadores, limitando el crecimiento económico, debilitando la confianza de los inversores y causando inconvenientes diarios a los hogares. A través de reformas políticas, inversiones aceleradas, cambios regulatorios, mejoras en la gestión operativa y una estrecha coordinación entre el gobierno y el sector privado, Sudáfrica ha logrado avances significativos en la estabilización del sector energético. Considera que esto demuestra que incluso los desafíos de infraestructura profundamente arraigados pueden superarse mediante liderazgo estratégico, coordinación institucional y ejecución disciplinada.
En el ámbito del agua y el saneamiento, Mahlobo indicó que se aplican las mismas lecciones. Explicó que Sudáfrica es un país con escasez de agua, con precipitaciones por debajo del promedio mundial, y casi todos los recursos hídricos disponibles ya están asignados. Sin intervención, el país podría enfrentar un déficit hídrico de hasta el 17% para 2030. Sin embargo, la crisis no se debe a la falta de agua, sino a la mala gestión de la infraestructura en los servicios municipales de suministro de agua, fallos de gobernanza, sistemas obsoletos, inestabilidad financiera y mantenimiento deficiente. Las evaluaciones más recientes de "Green Drop" y "No Drop" del Departamento de Agua y Saneamiento muestran que casi la mitad del agua municipal tratada se pierde debido a fugas, sistemas de gestión deficientes o baja eficiencia operativa, y la infraestructura de aguas residuales en muchas ciudades sigue deteriorándose. Mahlobo señaló que esto es esencialmente un desafío institucional y de gobernanza; la infraestructura sin instituciones capaces terminará colapsando, y la infraestructura sostenible requiere gestión profesional, mantenimiento adecuado, disciplina financiera y sostenibilidad operativa a largo plazo.
Para abordar estos desafíos, el gobierno sudafricano está impulsando reformas para ampliar la inversión en infraestructura y fortalecer las instituciones proveedoras de servicios. El Departamento de Agua y Saneamiento ha asignado aproximadamente 12.800 millones de rands en el presente año fiscal para proyectos de infraestructura hídrica y de saneamiento municipal en todo el país, con un enfoque en mejorar la confiabilidad del suministro, reparar sistemas de aguas residuales, reducir las pérdidas de agua y ampliar el acceso a los servicios. Al mismo tiempo, se están implementando reformas para mejorar la sostenibilidad financiera y operativa de los servicios municipales de suministro de agua, mediante ingresos hídricos específicos, mayor rendición de cuentas y la garantía de que los ingresos por servicios de agua se reinviertan en mantenimiento y operación. Mahlobo enfatizó que el mantenimiento ya no puede considerarse secundario a la nueva construcción, y que mejorar la eficiencia y reducir las pérdidas suele ser la inversión efectiva de menor costo.
Sudáfrica también está invirtiendo fuertemente en infraestructura hídrica nacional a gran escala a largo plazo, comprometiendo aproximadamente 105 mil millones de rands para proyectos estratégicos de infraestructura hídrica hasta 2030. Estos proyectos incluyen el Proyecto de Aguas Altas de Lesotho Fase II (Lesotho Highlands Water Project Phase II) en Lesoto, el Proyecto Hídrico uMkhomazi en la provincia de KwaZulu-Natal, el Proyecto de Trasvase Mokolo-Crocodile en la provincia de Limpopo, el Proyecto Vaal-Gamagara en la provincia del Cabo Septentrional y el Proyecto Hídrico Mzimvubu en la provincia del Cabo Oriental. Mahlobo señaló que estos proyectos están diseñados para apoyar el desarrollo industrial, la minería, la agricultura, la generación de energía, la integración regional y la seguridad hídrica a largo plazo. Al mismo tiempo, reconoció que las finanzas públicas por sí solas no son suficientes para satisfacer las crecientes necesidades de infraestructura, por lo que los modelos de financiamiento de infraestructura deben evolucionar. Destacó que se debe prestar mayor atención a la financiación mixta, las asociaciones público-privadas, los modelos de concesión y los mecanismos de ejecución alternativos que puedan movilizar capital privado y experiencia técnica. La creación de la Oficina de Asociaciones Hídricas (Water Partnerships Office) dentro del Banco de Desarrollo de África Austral refleja este cambio estratégico, ya que esta oficina tiene como objetivo ayudar a los municipios a preparar proyectos hídricos financiables y atraer inversiones en áreas como la reducción de agua no facturada, el tratamiento de aguas residuales, la desalinización y la reutilización del agua.
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