es.wedoany.com Noticia: Un equipo de investigación del Centro de Investigación sobre Desertificación (CIDE), organismo conjunto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València y la Generalitat Valenciana, ha desarrollado el Índice Estandarizado de Velocidad del Viento (SWSI, por sus siglas en inglés), que permite medir y comparar la disponibilidad de energía eólica en cualquier lugar del mundo. Los resultados se han publicado en la revista Atmospheric Research.

Con el aumento de la electrificación y la expansión de las energías renovables, saber cuándo desaparece el viento es tan importante como conocer dónde sopla con más fuerza. El equipo de investigación analizó medio siglo de registros de velocidad del viento de 2264 estaciones meteorológicas en América, Europa, Asia y Oceanía. Tras un riguroso control de calidad, los datos se transformaron en una escala estandarizada para construir el SWSI. El responsable del estudio, Miguel Andrés Martín, señaló que este índice permite medir objetivamente la gravedad de la sequía eólica en cualquier lugar, sin verse afectado por las diferencias climáticas entre regiones.
El equipo validó la eficacia del índice probando eventos de sequía eólica ocurridos en el oeste de Estados Unidos en 2015 y en el Reino Unido en 2021, que provocaron una caída del 20 % en la producción eólica. Los datos muestran que el índice del evento estadounidense alcanzó un valor que estadísticamente ocurre una vez cada sesenta años; el evento británico no fue una anomalía puntual, sino que se prolongó durante todo el año, con un período de recurrencia cercano a los 70 años. Esta herramienta ayuda a los operadores eléctricos, las empresas energéticas y los gobiernos a predecir caídas en la producción y planificar sistemas energéticos más resilientes.
La sequía eólica suele estar asociada a bloqueos atmosféricos. Los investigadores señalan que el llamado fenómeno de "calma del viento" (stilling), es decir, la disminución gradual de la velocidad media del viento en múltiples regiones del mundo, ha sido detectado por el SWSI, que muestra una acumulación de episodios de escasez de viento en Europa desde finales de la década de 1990, así como un debilitamiento general de la velocidad del viento a nivel mundial entre 1995 y 2010. Los registros actuales siguen siendo inferiores a los de hace cuatro décadas. Las proyecciones climáticas indican que el aumento del calentamiento global podría hacer que las sequías eólicas sean más frecuentes en la región mediterránea.
La falta de viento no solo afecta a la producción eléctrica, sino que también reduce la dispersión de contaminantes, empeora la calidad del aire urbano, intensifica el efecto isla de calor, aumenta la frecuencia de noches tropicales y altera la transpiración de los cultivos y la gestión de los recursos hídricos. El equipo considera que el SWSI no solo debería aplicarse en el sector energético, sino también en la planificación urbana, la agricultura, la salud pública y la adaptación al cambio climático. El equipo Climatoc-Lab del CIDE está desarrollando una herramienta de visualización específica para monitorizar las condiciones del viento en España. Esta plataforma ayudará a gobiernos, empresas y ciudadanos a conocer el estado de los recursos eólicos y predecir los impactos futuros de las sequías eólicas.
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